miércoles, 25 de febrero de 2015

Empresas Podridas de Salud

J. Alexánder Idrobo-Velasco
el aguapanelero
Jhova Allam Echeverri Jiménez
el amangualado

A propósito de Camila Abuabara


En nuestro país fue conocido el caso de Camila, la joven de 25 años que padecía de leucemia linfoblástica aguda y quien se convirtió en la radiografía de un sistema montado para la muerte y no para la vida. Aquí expondremos el problema de la salud en dos partes simples: 
el negocio de la muerte, la salida.




El negocio de la muerte

¿Cuáles negocios dan más rentabilidad en Colombia? Para empezar habría que hablar de la comida y el ocio. La primera se simplifica en el negocio de las arepas o las empanadas de barrio; poco -poquísimo- sé de cifras, pero es conocido aquello de que este tipo de comidas rápidas superan el 100% de ganancia en su producción. Por otro lado, el ocio que cuenta la rumba -ya sea en la casa luego del bautizo del sobrino, o en la discoteca... ya sea en "cuadra picha" o en la 94-, para por la invitación a cine con la novia y llega hasta la pregunta compleja de: "¿rato o amanecida?". 

Junto a ellos, los negocios de las peluquerías, pues a todos nos sale pelo, nos encrespamos cuando llueve, nos interesa el "¿qué dirán?" así salgamos con puras pendejadas al decir que lo "bonito es la personalidad". Y al final, los ataúdes, que vienen en el paquete de las empresas funerarias y que a su vez incluyen la sala de velación, el arreglo del cadáver, el tinto, el recorrido en carroza fúnebre y la misa, hacen parte de un gran negocio. Pero la pregunta que está a la base trae una carga de crueldad mayor: ¿cómo funciona el negocio de la Salud en Colombia? No tiene otro marco de referencia más allá que el del negocio de la muerte

Cada  colombiano debe hallarse inscrito en una EPS, es decir, una "Entidad Promotora de Salud". El significado de estas siglas suena evidente, fácil de conceptualizar y fácil de poner en práctica según el delfín de turno que se encuentre a cargo de esa cartera (innegablemente se mueve una cifra alta en esto), pero como reza la sabiduría popular: "del dicho al hecho, hay mucho trecho". Un colombiano promedio, empleado o beneficiario, debe esperar entre dos y cuatro horas para ser atendido por urgencias, pues en el Triage (ese examen que hacen para saber si realmente se necesita el servicio) se revisa si tiene signos vitales, si los tiene debe devolverse a casa y solicitar una cita prioritaria que tarda entre tres y siete días en ser asignada. Si necesita cita con un especialista, deberá primero pasar por medicina general para que lo remitan y la cita puede durar meses. Sin hablar que si pertenece a cualquier EPS debe pagar una cuota moderadora que varía de acuerdo al salario, entre más que se gana, más se paga, ¿coherente? Quizás no, si se piensa en que mensualmente hay que pagar por ello y que debe seguirlo haciendo mientras lo atienden... bueno, y hasta morirse en esos meses. Porque la muerte también es su negocio. Veámoslo en resumen: las EPS colombianas no sólo ganan dinero con lo que a cada colombiano le deducen del salario, sino que acumulan capital extra por cada cita adicional o cada examen, así no sea necesario hacerlos. Si se muere en el proceso no importa, siempre y cuando haya pagado más de una cita y haya contribuido así al paseo de la muerte, discriminado en cuotas y experimentado en filas interminables. No entraremos en detalle de las Víctimas del Sisben... quizás otro día explicaremos ese drama.

El caso de Camila Abuabara no está lejos de la realidad de miles de usuarios. Cobijados por un modelo sistemático y macabro de aniquilación, asisten a la solicitud constante de que los "desean vivir", que no los "dejen morir". Camila podía ser atendida y salvada en uno de esos hospitales bien-dotados y especializados de Estados Unidos, pero el Ministro de Salud, Alejandro Gaviria, argumentó que "debía cuidar los recursos de la salud", muy prudente él. Un muerto más en Colombia es interpretado como "daño colateral" y no como el duelo de una familia. No es cuestión de emotivismos, sino de analizar a profundidad el caso de la Salud en Colombia como un escenario donde, como Camila, la gente muere esperando un tratamiento adecuado, justo y que no se interprete como una cifra, sino como una vida; en últimas, tener una salud digna. La dignidad como base de cualquier derecho fundamental. En Colombia la salud parece que dejó de ser un derecho y pasó a ser un servicio, como pagar la cuenta del teléfono, la luz, el agua y que al igual que éstos puede ser cortado si no se realizan efectivamente los pagos. 

Así, la muerte también sigue siendo un negocio próspero. No sólo pensado desde la maquinaria política, sino desde una perspectiva específica: las EPS... las Empresas Podridas de la Salud nacionales. 

La salida

Por donde se mire, en este país la muerte es un negocio. ¿La salida? Buscar la vida en la cotidianidad, incluso luchar contra las instituciones si se hace necesario por defender esa vida. Dejar de atiborrarse de comida chatarra y empezar a quererse de a un poquito más cada vez. Frente a tanta realidad, la resignación no parece una opción; por el contrario, la denuncia en espacios que puedan difundirse se convierte en una herramienta, generando un impacto y empoderamiento de la situación por parte de quienes leen, escriben, difunden, debaten, luchan. Las redes sociales, como en el caso de Camila Abuabara, se convierten en la forma de evidenciar lo que otrora no era más que lo que todos conocían, pero pocos hablaban. 

La salida al problema de la salud -porque sigue siendo un problema, no un derecho- puede ser la discusión abierta acerca de la realidad de muchos colombianos que no sobreviven, incluso a un sistema que no procura cuidar, mucho menos sanar, pues todo apunta a seguir manteniendo la mano de obra calificada para la producción y acumulación de riqueza de unos pocos. Así, quien es pobre, anciano, niño, o cualquier categoría que no aplique en esa visión del "progreso" no será atendido desde la dignidad. 

Cada que usted sea vulnerado en su derecho a la salud guarde su evidencia, un video, una foto, que incluya la hora de llegada, la hora de atención y la forma en la que usted no ha podido recibir lo que necesita. Únase a otros, comente, dialogue, aproveche la fila para amangualarse con el de al lado y poner en evidencia el mal servicio prestado. Recuerde que no está solo o sola; eso hizo Camila, murió luchando, murió convirtiéndose en la radiografía de un país viciado por la corrupción y la avaricia de unos pocos que hoy debemos denuncia y "bajar del curubito". Eso sí: no se queje sin sentido, no ofenda a la niña de la taquilla, a quien atienden también por su misma EPS y en las mismas condiciones, no se trata de pelearnos entre nosotros, sino de poner en evidencia ese sucio negocio (negociado) de la muerte que sigue llenando las arcas de quienes diseñaron algo como la Ley 100 y otras perlitas que nos dejaron sin suelo, ni siquiera para ser enterrados. Por eso mismo, sea coherente con su vida, deje de admirar a sujetos que jamás pensaron en la comunidad y siempre pensaron en su círculo de amañados leguleyos expertos en diseñar y aprobar líneas que benefician a los del club y dejar morir a los de a ruana. 

2 comentarios:

  1. Y ocurre que muchas veces preferimos quedarnos callados, sin ni siquiera pensar que esa es la peor actitud que podemos asumir. Pensamos que "quejarnos" no tiene sentido, como si no estuviéramos en el derecho de protestar por un servicio pagado mal brindado o simplemente por algo que el estado esta en la obligación de proveer de la mejor manera.

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  2. Si bien es cierto que nos encontramos frente a una sociedad donde el capitalismo contribuye al enrriquecimiento de algunos, tan bien es cierto que somos una sociedad que se acostumbró al conformismo y que ha hecho de este, un aprendizaje social transmitido de generación en generación, también es cierto que como seres humanos tenemos la capacidad de decidir que queremos y que no queremos para nuestra vida. En esa medida, considero que una salida es hacer reentrenamiento en los autos, entiendase autoestima, autocontrol... Y con esto movilizar los canales de respuesta para tener salud mental y física para no tener q hacer uso de un servicio de salud como el de nuestro país, exepto en casos extremos

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