lunes, 9 de marzo de 2015

Vientre y lucha

J. Alexánder Idrobo-Velasco
El aguapanelero

"¿Para qué quiero pies si tengo alas?"
Frida K.

Del ejercicio ridículo del consumo a la lucha y la resistencia femenina. Una reflexión acerca de nuestra pobre versión del día internacional de la mujer en tres pasos: religioso, social y gubernamental. Recuerde, es pura aguapanelería, no se trata de la exhaustiva investigación, sino de lo más líquido del asuntico. Eso sí, la aguapanela la dejaremos para el final.



Religión

Inevitable resulta irritar a algunos sectores muy piadosos, pero quiero empezar por esa versión de la "mujer sumisa" que enseñó la religión por un extenso periodo y que hasta algunas generaciones atrás se replicaba -al menos en nuestro contexto-. Esas abuelas o incluso madres que siguen creyendo que deben obedecer y tener listas las pantuflas a la llegada de su esposo a casa luego de una jornada laboral; esa es tradición religiosa que como afirma el de Tarso en una de sus carta a los Colosenses: "mujeres, sométanse a sus maridos". Esa lectura fue la terminó configurando a la sociedad latinoamericana: el modelo en el que la mujer "Ama de casa", no dueña de su vida, ni de su tiempo, sino la que dirigía los oficios del hogar, por no ser capaz de más. 

Esa misma postura la asumen otras religiones donde la mujer hace parte de un inventario de propiedades, están en el activo familiar, para los judíos la mujer que menstruaba no podía ingresar a la sinagoga y el contacto con ella era signo de impureza... ¡Vaya! La naturaleza resultaba ser impura. No entraremos en la discusión extensa del carácter musulmán y la visión de la mujer desde su cultura, no nos arriesgaremos a alguna acusación por denunciar el asuntico de la "burka". Por ese mismo carácter religioso en algunas sociedades se mantuvo la ablación debido a que los dioses -sus dioses- no permitían que la mujer disfrutara del sexo. 

El lío de esta postura es que se convencía a la mujer de que debía ser así y no de otra forma, porque de lo contrario se condenaría. Estaba en juego la salvación y no otra cosa. Ese jueguito escatológico que llevó a esa mujer oculta, menor, incluso esclava o en el caso de varias sociedades en las que el equivalente de las mujeres se daba en chivas o cualquier otro tipo de dote que beneficiaba al padre de la niña que era desposada. Cómo quisiera que eso resultara superado el día de hoy, sin embargo, las mujeres sueñan con el matrimonio, con replicar algún tipo de modelo que en últimas sigue siendo perjudicial. Nadie podría negar el valor de la familia, la relacionalidad y la complementariedad que se da en ella, pero eso es un asunto lejano al de someterse.

Sociedad

Conmemoramos el día de la mujer. Sigo cuestionándome de dónde sacamos eso de "celebrar", de dónde le viene la fiesta a la muerte de 140 mujeres en una fábrica textil, ¿será que la estupidez resulta tan grande que convertimos en fiesta cada evento que amerita la memoria? Socialmente debería resignificarse la conmemoración de la lucha femenina desde su resistencia. Pero, ¿qué es lo que hemos hecho en nuestras sociedades? El sentido comercial de cada evento. Cada mes tiene en su haber una fiesta que garantice la sostenibilidad del sistema; basta acercarse a ciertos lugares de la ciudad de Bogotá para enterarse qué es lo que mueve el comercio. El día de la mujer es la oportunidad de garantizar desde la flor hasta la "farra". La mujer se vuelve la excusa de soportar la economía, de nuevo: "ama de casa", aquella que sostiene el hogar pero sin ningún reconocimiento, bueno, no más allá del de ser propiedad de alguien.

El evento de la memoria pierde su sentido, extravía su fundamento. No superamos el nivel de cosificación de lo femenino, lo menor, el discurso que debe callarse porque no tiene mucho para aportar. Resulta casi ofensivo que la venta de cualquier electrodoméstico (aceite de carro, juego de llantas, ofertas deportivas, dispositivos móviles... y así, una larga lista) esté mediada por la figura de una mujer estereotipada modelo femenino. O aquellos comerciales en los que la mujer se libera sí y sólo sí salta la mesa de planchar para poder divertirse con su familia. Eso es lo que socialmente hemos configurado: el acento de un paradigma femenino. Si bien las capacidades físicas entre hombre y mujer son diferentes, con ello no se indica que alguno posea más virtudes o fortuna en las cualidades... o acaso, ¿algún hombre se le mediría a parir? "Celebrar" el día de la mujer en medio de una sociedad que se formó un paradigma de la mujer relegada por ser débil, menos capaz, que no estudió... eso resulta de lo más incoherente. Socialmente somos otro de esos ejemplos en los que decimos una cosa y hacemos otra. En últimas, un desastre.

Gobierno y abandono

No esperaría mucho de un gobierno que abandona al pueblo a su suerte. Las entidades gubernamentales dejaron a la intemperie a quienes debían proteger. Para el día de la mujer habría que recordar a todas aquellas que son parte de grupos sociales que se re-construyen desde la miseria que les quedó en innumerables tomas guerrilleras, en desplazamientos forzados adjudicados a los paramilitares. El día de la mujer debería servir para darle reconocimiento a todas aquellas madres, hermanas, esposas, hijas de quienes han sido desaparecidos por parte del gobierno de turno. Y es que hay que dejarnos de pendejadas y dejar de buscarle pelitos al calvo cuando todo está claro, ¿qué pasó con las mujeres madres de los desaparecidos en los falsos positivos de Cazuca (Soacha)?, ¿dónde está el reconocimiento de las mujeres que sufrieron décadas de violencia en la lucha por el territorio de El Placer (Putumayo)?, ¿acaso las mujeres de Mampuján (Montes de María) recibieron un reconocimiento más allá de una notica de tercera plana en un diario? 

Esas mujeres que regresan a su territorio a reconstruir el país de a retazos. Ellas no son reconocidas, son abandonadas por parte de la institución, del delfín de turno. Un gobierno que abandonó a la mujer que rebusca entre los restos de sus pueblos algún madero para ponerlo de travesaño en su hogar y tener de nuevo el techo para sus hijos, hermanos, madres. Ellas son las que le dan sentido al día. Un gobierno que no hace nada por volver justa la justicia y que mantiene las normas que benefician al violento agresor y violador. Poco bueno podría decirse de un gobierno que no defiende a la menor del trabajo en el que la explotan, pues pareciera que de tanto en tanto también "come" el gobierno, el policía corrupto, el fiscal perezoso. Esas son las instituciones que deberían representarnos.

Aguapanela

Hoy me permito evocar a mi madre, a mis abuelas y a todas esas mujeres que merecen un reconocimiento mayor por sus luchas, por sus trabajos, por sus vaginas guerreras que han parido a los que sostienen este país. Las mujeres que menstruan y que sangran a sus muertos en territorios de violencia. Hoy agradezco a esas mujeres que en América o en otras latitudes cambian la historia y le callan "la jeta" a quienes dicen que la mujer no puede, que es débil... hoy me enorgullezco por cada uno de esos que no quiso "festejar" el día de la mujer, sino que reflexionó -aunque fuera virtualmente- sobre el sentido de la memoria de esos vientres que murieron quemados un 25 de marzo de 1911 en Nueva York, o de las mujeres que siguen siendo esclavizadas en fábricas de oriente para que tengamos el dispositivo móvil del momento. Me permito reivindicar esa lucha de las mujeres campesinas en mi país, de las profesionales que evidencian con su posicionamiento una resistencia epistemológica. Feliz día, señora de los tintos y los cigarrillitos de la esquina; feliz día, mujeres desplazadas que resisten a pesar de nuestra irresponsabilidad social y abandono. 

Quizás cuando superemos la religión como ese espacio en el que sometemos a alguien más, o quizás cuando socialmente comprendamos que memoria no es igual a "farra"... o mejor... cuando estos gobiernos asuman su papel de responsable, sin caer en paternalismos, ese día dejaremos de dar flores para quedar bien y llegaremos a rendir homenajes... Siempre atentos a los riesgos de los femenismos exagerados que también pueden llegar a hacer tanto daño como las posturas machistas, pues a fin de cuentas, todo extremo resulta vicioso y viciado.

Feliz día hijas, mujeres futuras, ustedes deben continuar la lucha y resistir.

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