miércoles, 25 de marzo de 2015

El-ella: una lectura juvenil de la lucha gay en Colombia

Laura Natally Gómez
El-ella

El aguapanelero comprende que varias de las problemáticas de nuestras sociedades pueden empezar a modificarse si se le da la palabra a quien no la ha tenido oficialmente; es lo que en algunos ambientes muy académicos llaman “discursos subalternos” o “menores”. Esta entrada es la oportunidad de darle la palabra a una joven que participó de mis clases hace un tiempo y quien decidió usar este espacio para hablar de lo que piensa, siente, vive, comprende. El tema resulta ser controversial en algunos escenarios por un tipo de moralismo que subyase en nuestra formación de tipo familiar, social, escolar, laboral. Pero… en ocasiones somos nosotros los que asumimos lo otro como peligroso y deseamos suprimirlo, rechazarlo y hasta violentarlo con cualquier mecanismo legal. La palabra esta vez es para Laura y después para quien quiera tomarla en esta apuesta aguapanelera.



Gay, maricón, mariquita, puto, joto, arepera, bollera, lesbi, machorra, homosexual y cualquier termino que quieran para dirigirse a aquella persona que decidió amar a alguien que tiene entre las piernas (o no tiene) lo mismo que él o ella; para dirigirse a ese ser que se decantó por una respuesta a su amor, una que es igual a sí mismo, y eso fue tildado de pecaminoso, de malo, de obsceno y de cuanta cosa terrible pueda atravesarse por la mente humana (pecaminosa y mala de por sí al no aceptar la diferencia y preferir eliminarla). Marilyn Monroe decía: “no hay sexo incorrecto si hay amor en él”, pero al parecer decidirse por alguien igual a ti es lo peor que puedes hacer, inclinarse por alguien con el mismo cuerpo no es algo solamente malo, sino que es perverso, es inmoral y es tan grosero que ofende a la mayoría (como no la ofende que parejas heterosexuales se besen en los espacios públicos hasta límites tan íntimos que no dejan nada a la imaginación).

Estamos en una sociedad donde las personas forman más polémica por ver a dos hombres o a dos mujeres besándose que por escuchar el modo en que los niños son asesinados brutalmente; un país donde estamos acostumbrados a ver tanta violencia que quizá un acto de amor de este tipo (con algo de valentía desde mi punto de vista) es aterrador, es algo profano; nos sesgamos a decir que “eso es una cosa antinatural”, crecimos creyendo que lo diferente era malo, que aquel o aquella que es diferente no debe tener los mismos privilegios que quienes se sitúan bajo rótulos de “normalidad”; crecimos y nos desarrollamos temiendo que algún día esto pudiese pasarnos, porque sería deshonra, sería una condena fatal, porque es preferible ser una persona “mala” a ser un maricón o una marimacha; porque si eres malo o mala, puedes mejorar, pero si eres gay estás enfermo y eres tildado de retorcido, inhumano, inexistente, incapaz de sentir.

No quiero partir desde lo mal que se ve esto en la iglesia, desde los padres chapados a la antigua, desde las familias que lo rechazan. Yo quiero verlo desde el punto de vista de alguien a quien esto le ha dolido o le ha dejado feliz. Muchas personas gays, lesbianas, bisexuales, transexuales, transgénero, intersexuales, etc., son víctimas del miedo y creo que no hay nada peor que ello. Si eres privilegiado o privilegiada tu familia aceptará, incluso habrá quienes dirán con cierto halo de sospecha que “siempre lo supieron” y que te aceptan siempre y cuando no seas una loca (para el caso de los hombres) o que no pierdas tu “feminidad” (para el caso de las mujeres).

Por otro lado puede que tu entorno te haga la vida de cuadritos, que cada ser humano te hable de lo mal que están las personas “raras” como tú, que querer a un humano con el mismo pene o vagina que tú tienes es una aberración… y te preguntas: ¿qué está mal conmigo?, ¿por qué yo? Y creo que se dejan llevar de esas preguntas, porque asumen culpa, la culpa de ser como lo desean, están coartadxs por un mundo lleno de prejuicios y no le ven salida, el hecho es que siempre creen estar mal, creen que es la decisión incorrecta, muchxs chicxs se suicidan, otrxs se deprimen, algunxs se lastiman, por el miedo que el peso de una sociedad ha impuesto sobre ellxs.


Solo es amor, solo quieres algo, no hay que detestar o mirar feo a aquel que prefiere el chocolate al caramelo, es la diversidad lo que hace a este mundo más rico, ver que este o aquel lleva la ropa de tal o cual manera, maravillarnos con cada respuesta que no está en nosotrxs, ver que a quien es diferente es ganancia no amenaza.

No hay comentarios:

Publicar un comentario